¿Cómo pudo
haberse hecho realidad ante mis ojos un personaje de ficción que tomaba vida
cada vez que mis ojos se posaban en cada línea de aquel libro? Aterrada, empecé
a caminar atrás alejándome confundida con todo lo que estaba ocurriendo en ese
momento.
Miré sus ojos
exactamente grises como los describía Anastasia en el libro y su gran parecido
a la descripción de ella, era exacta. Era asombrosamente exacta. No puedo
creerlo ¿como la ficción se volvió realidad?
-¿Cómo
resulta que estás aquí?-pregunté sorprendida.
Su mirada de
controlador y posesivo estaba posada sobre mí y avanzaba hacia mí dejando sonar
sus zapatos, como que si cada paso que diera demostrara su personalidad de
atractivo hombre e inteligente seductor. Estaba llegando a mí dejándome contra
la pared a solo cinco centímetros de mi boca. Agarra aire para respirar e
impulsar las palabras que iba a exclamar.
-Solo estoy
aquí porque así tú lo deseaste-dice con una sonriente expresión enloquecedora.
Respiro.
-Desear es
muy diferente a volverlo realidad-le digo mirándolo asombrada contra la pared.
Sonríe. Esa
sonrisa y esa mirada de que lo sabe todo, sus ojos de repente se posaron sobre
mi haciéndome sentir desnuda delante de él. Se acerca hacia mí un centímetro,
un centímetro más haciendo sentir su respiración en mi rostro, lo que me
confirmaba que era realmente real.
-Nena, solo
créelo-dice estando a solo un centímetro de mi boca.
Mientras que
trato de zafarme de él, toma mi brazo colocándome contra la pared de nuevo.
Sintiéndome aprisionada por él, sin escapatoria.
-Déjame en
paz-le digo.
-¿Porque
crees que debería hacerlo?
-Solo
necesito que me des un minuto, quiero ir a bañarme, acicalarme, peinarme, etc.
Sonríe.
-Está
bien-dice mientras me libera.
-Gracias-digo
mientras me sacudo.
-Solo espero
que puedas entender y aceptar que estoy aquí para ti solamente.
¡Maldición! Cuán atractivo es. Comienzo a caminar como
cangrejo clavándome en la mirada de él. Mientras que me alejo hacia el baño su
mirada sigue fija en la mía, mi Dios. Llego al cuarto de baño cerrando la
puerta con seguro.
No puede
estar pasando, no puede estar pasando. Me repito a mí misma. Eso era lo que
quería volver realidad mis deseos, pintar con mi imaginación y revivirlo con la
magia de ella. Esto es terriblemente asombroso, un personaje de ficción traído
a la vida. ¿Qué le diré a los vecinos, a mis amigas, a todo el mundo?
Absolutamente nadie me creerá. Mientras tanto estoy debajo de la ducha
empapándome, pensando en que debería hacer para contrarrestar esto, porque es
muy grave que pueda sacar de un libro un personaje para volverlo real.
Salgo de la
ducha para secarme. Me envuelvo toda en un paño y tomo mi ropa para salir ya
del baño. Al abrir la puerta volteo hacia los lados como si fuera una loca
mujer fugitiva, no está. ¿A dónde se habrá ido?
Camino en
dirección a mi habitación mientras que lo veo observando cada cosa de mi
estrambótica cueva donde habito.
-¿Podrías
darme un permiso para cambiarme?-pregunto.
Me mira
pasivamente, sonríe.
-Oh, claro.
Él sale de la
habitación dejando escuchar sus zapatos y mientras que lo hace toma aire para
hablar.
-Te espero
allá afuera-susurra suavemente.
Trago saliva.
Cierro la
puerta y me propongo a cambiarme. Busco en mi armario una falda con pliegues
negra y una camisa de tiras color rojo. Busco el secador, odio quedarme con el
cabello mojado. Ya preparada me propongo a salir de mi escondite a la realidad
que era ficción para mí y que es para todo el mundo.
Lo veo
sentado viendo la nada en la sala de estar, suspiro.
-No sé qué
haré contigo-digo resignada.
Él me mira.
Se para lentamente y se vuelve hacia mí con esa forma de moverse de un hombre
seductor, su cuello. Oh, mi Dios, su hermoso cuello, su mandíbula perfectamente
delineada. Todo se ve perfecto cuando articula un movimiento. Se para frente a mí. Mirándome fijamente.
-Me quedaré
aquí el tiempo que tú quieras.
¿Qué?
-Está bien,
pero ¿cómo voy explicarle esto al mundo?-Le digo.
Se acerca más
a mí.
-No importa
el mundo, importa lo que ahora vives. Tienes el poder de desear y hacerlo
volver a la vida. ¿Aún no lo entiendes?-dice seriamente.
Confundida en
mi pequeño mundo mental busco entender sus palabras.
-¿De qué
estás hablando?-pregunto.
Toma un
bocado de aire.
-Lo tienes
que descubrir por ti misma.
Suspiro.
-¿Cómo
sobrevivirás conmigo?-pregunto.
-Con tu
imaginación-dice con una sonrisa seductora.
Ya no estoy
entendiendo esto. Me está gustando la idea de tenerlo en la vida real, muchas
fans de este hombre darías millones por estar en mi lugar, si en algún momento
se enteran.
-Muy buena
respuesta-digo con sarcasmo.
Él ríe.
-No se tu
nombre. ¿Podrías decírmelo?-me pregunta con curiosidad.
Suspiro.
-Mucho gusto,
mi nombre es Kristen Mootz.
Sonríe
estirando su mano.
-El gusto es
mío.
Teniendo a
este personaje aquí me encantaría preguntarle muchas cosas de su vida con
Anastasia Steele, claro, sin que ella pueda hacer acto de presencia porque ya
esto sería una pesadilla primitiva si ella se apareciera aquí, dado que ella es
tan celopata. Me siento en uno de los sofás no tan parecidos en nada a los que
están en El Escala cuidadosamente para no mostrarle nada de lo que este debajo
de mi falda.
-A ver,
explícame. ¿Donde dejaste a Anastasia?-le pregunto.
Su mirada se
vuelve con mucha pisca de curiosidad. Curiosidad de escuchar mis preguntas.
Mientras se sienta me explica.
-Está en el
libro, embarazada claro. Te mandó muchos saludos-dice con tono de sarcasmo y
una risita irónica.
Como que me
olvido un instante que estoy al frente de un muy divertido pero engreído y
patán, así como lo describe el libro, exactamente igual.
-Mmmm.
-¿Cuál es tu
edad?-pregunta.
-21, tengo
21-respondo.
Sus ojos se
abren en nivel de asombro pero sin dejar la mirada que lo describe como alguien
dominante y que quiere ser atractivamente controlador. Su nivel de asombro fue
por mi edad. Oh, sí.
-Y..?-pregunto.
-Curioso-expresa.
-¿A qué te
refieres con “Curioso”?-pregunto.
Suspira y
ríe.
-Tú lo sabes
muy bien.
Cruzo mis
piernas de manera que sienta una indirecta. Su expresión se torna seria y
observo como su saliva pasa por su garganta lentamente.
-¿Está jugando, Señorita Mootz?
Me siento totalmente como en el libro, pero de
lado del real, donde lo vivo yo intensamente.
-No lo creo,
Sr. Grey.
Se levanta
del sillón y mi corazón comienza a inquietarse y empiezo a sentir que sudo en
todo mi cuerpo. Se sienta cerca de mí, llegando poco a poco a mi rostro. A solo
un milímetros de mis labios.
-Vamos,
déjate llevar-dice el dominante Christian Grey.
CONTINUARÁ.
muy bueno. para cuando el 3????
ResponderEliminarholaaaa prontoo muyy prontooo esta semana lo subire... gracias yo te agradezco de verdad que lo leas *-* besoos
ResponderEliminarDe nada
ResponderEliminarGenia! Me encanto
ResponderEliminarya queremos el 3¡¡¡ :') :D :D :D jajaja esta hermooooooso
ResponderEliminarMe encanta,sigue publicando.Está genial algo distinto!!
ResponderEliminarWoww me encanta... "esta jungando conmigo sñrt. xx"-"No lo creo sr.Grey" ...es geniaal
ResponderEliminarMuy interesante, me encanta!!!!
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